Wendy, de 14 años de edad, José, de 10, y Jhonatan, de dos, murieron como decenas de infantes que son parte de las estadísticas mortales de los fenómenos climatológicos que impactan a la región centroamericana por estos días.
De acuerdo a la estadística oficial de los fallecidos, sólo en El Salvador el 30 por ciento corresponde a niños y niñas y el 20 por ciento a personas adultas mayores.
Las constantes lluvias, provocadas por la depresión tropical número 12 E, ha dejado al descubierto la frágil vulnerabilidad ambiental que sufren los países de esta región, según cifras de prensa. El reciente fenómeno ha dejado más de 80 personas muertas, más de 200 mil afectadas, millonarias pérdidas en cultivos e infraestructura dañada, entre otros estragos.
Los países de El Salvador, Nicaragua y Guatemala han decretado estado de calamidad pública, que va de 30 a 60 días. Esto significa usar fondos públicos y solicitar ayuda internacional. Mientras, Honduras se encuentra en emergencia en zonas afectadas por el fenómeno climatológico, amplía la prensa regional.
En El Salvador, país centroamericano, considerado por la Coordinación y Evaluación de Desastres de Naciones Unidas (UNDAC) como el más vulnerable del mundo, incluso barrios de clase media debieron ser evacuados como medida de prevención. Normalmente este tipo de desastres solo impacta a los sectores más pobres.
A juicio del Ministro de Ambiente de El Salvador, Herman Rosa, esta depresión tropical es otra consecuencia más del fenómeno global conocido como Cambio Climático; en la nación, las últimas lluvias han acumulado 1.250 milímetros de agua, superando los 861 milímetros acumulados en 1998 por el huracán Mitch.
Mientras el Cambio Climático se vaticina como “un azote” que golpeará a todos los sectores, la vida de los hermanitos Bonilla y de otros pequeños ha terminado, dejando el reiterado desafío de la prevención y mitigación de desastres.
Para el miércoles las autoridades de la Región pronosticaban bajas de temperaturas y disminución de lluvias, aunque las recomendaciones se mantienen debido a la humedad de los suelos y posibles desprendimientos.
Foto: cortesía de Contrapunto