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Poema Reflexión
Obed Juan Vizcaíno Nájera
Maracaibo, martes, 31 de julio de 2012
Dios, en la infinidad del Universo,
Manifestado en lo pequeño de la vida,
Eres silencio,
portento,
risa.
Corres en el arroyuelo,
bramas en el mar furioso,
te detienes en la mirada de un niño,
flotas como las plumas en la brisa cálida.
Te he visto en las calles mendigar el pan,
Buscando trabajo,
Limpiando zapatos.
Te veo en mi casa,
en el rostro de mis hijos,
En el beso de bienvenida,
en la mano solidaria.
Una vez te vi en el rostro de una madre
que lloraba al hijo asesinado,
en el llanto de la madre del asesino.
Te he visto en muchas partes,
de muchas maneras,
en mí.
Estas en mi dolor profundo,
en mi alegría,
en mi soledad,
en el alboroto de la muchedumbre.
Te he sentido muchas veces en las lágrimas,
En los latidos del corazón,
En la mano que clama justicia,
En la cárcel que sepulta inocencias,
En los hospitales donde mueren los pobres.
Persisto en verte en el niño y niña que sonríen,
Cuando nuestra solidaridad llega a ellos,
Cambiando lágrimas por sonrisas.
Persisto en mi solidaridad a darte lo que necesites,
Si a lo que necesito tengo que renunciar,
y sufra hambre por saciar la tuya.
No importa que quede desnudo para cubrir tu frio,
ni me preocupa estar preso por defender tu libertad.
Dios, en la profundidad del nuestros pensamientos,
En el compromiso de nuestra solidaridad.
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